CHIPRE: LAS REBAJAS DEL DESESPERO

Crónica de Pepe Simón (Chipre)

Chipre sigue viviendo estos días bajo la tensión y la incertidumbre. Los bancos siguen cerrados y los puestos de trabajo peligran. Hoy mismo el profesor de la Universidad de Nicosia, Pedro Molina, nos informaba de que han anulado los cursos intensivos de idiomas para este verano, por lo que no podrá trabajar durante esos meses y no tendrá remuneración alguna. Ante esta situación, numerosos negocios de todo tipo han puesto precios populares, rebajando el precio de sus productos temporalmente. Precisamente ayer pude observar algo muy inusual, pues en la famosa cadena de panaderías chipriotas «Zorpas» regalaban un pan tradicional (que suele rondar los dos euros) con la compra de una botella  de leche. Esta mañana he observado carteles en diversas tiendas con precios irrisorios (como se puede contemplar en la fotografía de una tienda de segunda mano). Aún son pocos los negocios que han tenido que recurrir a estas medidas, pero si el próximo jueves se repite lo acaecido el martes pasado y los bancos no abren, el fenómeno seguramente se extenderá.

Esta mañana era día de mercadillo en «paliá poli» (ciudad antigua), en el casco histórico de la ciudad. Pegada a la muralla medieval veneciana que rodea todo el casco histórico de Nicosia, multitud de puestos con verdura se agolpaban. Todos allí, clientes y tenderos, mantenían conversaciones monotemáticas: la crisis y el futuro del país. De hecho, algún que otro puesto ha cambiado los rótulos habituales para escribir mensajes de protesta y concienciación. (en la foto se pude leer: «Nunca entenderemos que el dinero no se come. Viva la crisis. Crisis de identidad»). En las esquinas, jubilados mantenían largas discusiones económicas mientras jugaban al tradicional table (o backgammon, tal y como nosotros lo conocemos). La vida continúa, pero algo ha cambiado. En Chipre, los ciudadanos sabían de sobra que sus hermanos griegos sólo hablaban de la crisis, pero seguramente nunca imaginaron que el fenómeno se repetiría en una isla que era la envidia, desde el punto de vista económico, del país heleno.

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