CHIPRE: Impresiones a pie de calle

Crónica de Pepe Simón (Chipre)

Estuve en el mercado central de mi barrio, en la zona moderna de Nicosia. Nunca ha sido un lugar especialmente bullicioso, pero la sensación de vacío era notable. «Elixa», una de las fruteras, me comentaba que la situación ha cambiado en solo unos días, empeorando considerablemente. Asegura que hace una semana todo iba bien, y en dos días su negocio se ha resentido, de forma repentina. Desde su tienda observa estupefacta a la gente hacer cola enfrente del mercado, en las oficinas del banco Laikí. Ella no está preocupada precisamente por el corralito, pues confía en que aquellos chipriotas que tengan una cuenta con ahorros mínimos no se verán perjudicados por las medidas adoptadas por el eurogrupo y el gobierno de Chipre. No obstante, Elixa está angustiada por su futuro laboral. Cree que, de seguir con este ritmo de ventas, perderá la mitad de sus ganancias habituales. Incluso ya ha hecho cuentas, y calcula una pérdidas de setecientos euros, básicos para mantener con dignidad a su familia. Por ello pide ayuda a los principales países de Europa. Me comenta con ironía que llegará un momento en el que tenga que racionar la comida, como en tiempos de guerra. No olvidemos que todavía está presente en la mente de los chipriotas la invasión turca de 1974. De hecho, es fácil escuchar en manifestaciones a ciudadanos haciendo alusión a este tema. 
El sábado una mujer repetía a un periodista alemán que, tras la invasión del norte de la isla, ahora era Alemania la que se disponía a invadir el sur. Justo enfrente del mercado central, en una tienda muy tradicional dedicada a la venta de productos de granja, un hombre de edad avanzada me comenta que la situación es catastrófica y que se extenderá como una plaga por todo el Mediterráneo. Asegura que los ciudadanos chipriotas no tienen responsabilidad y que países como España, que tienen problemas parecidos, deben ayudar con urgencia. Insiste en que ellos ayudaron en rescates anteriores, y que los países rescatados, como Grecia, deben hacer todo lo posible por salvar a Chipre. De todas formas, no tiene mucha esperanza en que algo así ocurra. Según este tendero a nadie le preocupa verdaderamente un país como el suyo. En su opinión, ni siquiera Rusia les ayudará. «Esto es peor que la Segunda Guerra Mundial, es una guerra económica que acabará con el sistema económico de los países», concluye.

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